El Gran Fracaso del Sistema Educativo Pasivo

  • Home
  • El Gran Fracaso del Sistema Educativo Pasivo
Shape Image One
El Gran Fracaso del Sistema Educativo Pasivo

Esta semana se me ocurrió revolver en el armario donde guardo los contenidos de mis estudios de la ESO y Bachillerato. Esa simple acción me hizo reflexionar sobre el sistema educativo y la cantidad de temas que se imparten por curso: Historia, Matemáticas, Idiomas…

En general, recuerdo mi paso por el instituto como un verdadero fracaso de la educación pasiva, donde si el alumnado no puede seguir el ritmo, la única solución es recurrir a clases particulares.

joven lee un libro. Publicación: Sistema Educativo Pasivo

Una educación sin margen de maniobra en el sistema educativo.

No digo que no haya que aprender muchos contenidos, pero —que yo recuerde— solo se podían abordar de una forma: clases donde el profesorado expone y el alumnado escucha. En esta dinámica no hay espacio para detenerse, para explicar de otra manera, para atender dudas de forma individual. Todo el tiempo está ocupado por la ingente cantidad de contenidos que se deben cubrir.

Y aun así, nunca llegábamos a completar los temarios del curso.

El problema es evidente: si tienes dificultades, el sistema no se detiene por ti. El profesorado tampoco tiene margen para ayudarte, así que tendrás que buscar apoyo fuera del aula… siempre y cuando puedas permitírtelo económicamente.

Joven escribiendo en un cuaderno. Publicación: Sistema Educativo Pasivo

Educación pública que necesita ser completada con la privada.

Durante años viví un sistema educativo que no ofrecía soluciones reales a las desigualdades en el aprendizaje. Estudiantes que van por detrás y estudiantes que van por delante comparten aula, temario y ritmo, en nombre de una supuesta igualdad de oportunidades. Pero esa igualdad impuesta termina perjudicando a todos.

El mensaje implícito es que la comunidad educativa debe adaptarse al sistema, olvidando que el sistema somos todas las personas que lo conformamos. La adaptación debería ser recíproca.

Es difícil mantener la motivación en un sistema educativo que permite que un estudiante se quede atrás, obligándole a complementar su educación pública con recursos privados. Porque, en lugar de intentar entender lo que necesitas, te exige que entiendas por qué todos deben estudiar exactamente lo mismo, al mismo tiempo, en el mismo orden. Donde tus dudas no caben. Donde una enseñanza activa no parece compatible con el modelo.

Aceptamos con resignación que hay demasiados contenidos y demasiados alumnos por aula. Pero, ¿es esa una excusa válida?

El sistema educativo entendido como mero trámite.

Nadie analiza contigo los errores. Solo te entregan una corrección, una nota. Pero no hay un aprendizaje real del problema que no supiste resolver. Se premia la cantidad, no la calidad. Lo importante no es el proceso, sino llegar al final: obtener el título, acceder al mercado laboral, comenzar “la vida de verdad”.

Pero cuando por fin sales al mercado, buscas tus primeros trabajos, y miras atrás… descubres que estás lleno de contenidos, pero vacío de materias. Porque cuando la educación debía llenarte de conocimientos, habilidades y experiencias, solo te entrenó para escuchar y repetir.

A medio camino, ya solo quieres terminar. Y al final, el sistema educativo acaba siendo un trámite más en lugar de una etapa transformadora.

joven mirando al sol brillar. Publicación: Sistema Educativo Pasivo

Clases particulares o el abismo del sistema educativo.

Pasé un año en clases particulares de matemáticas durante la ESO porque tenía dificultades. Nadie dentro del sistema educativo quiso parar y ayudarme. Asistieron pasivamente a mi hundimiento, culpándome del problema. Pero bastó un año de apoyo externo para no necesitarlo nunca más. Ese bache, de no haberlo superado, habría condicionado todo lo que vino después: Bachillerato, universidad, máster… y muchas otras oportunidades.

Todo por un solo año en el que necesitaba ir un poco más despacio.

Eso también deja claro otro mensaje cruel: si tienes dificultades para aprender, reza por tener dinero. Porque si no lo tienes, da igual que estés en un sistema público: no te van a ayudar.

¿Qué estamos dejando fuera del sistema educativo?

¿Qué pasa con esas actividades que nos motivan de verdad? Escribir, actuar, cantar, presentar, desarrollar proyectos, diseñar, programar… Todas ellas requieren de una educación activa, basada en la experiencia y la práctica, no en la repetición pasiva de contenidos. Pero están completamente fuera del sistema educativo. Y no, las extraescolares no cuentan. Están fuera. Dentro, solo hay espacio para lo que cabe en una pizarra y un examen.

Pasamos por alto todo lo que implique atención personalizada. Contenidos sí; pero de esos que se imparten escuchando mucho, leyendo poco y haciendo nada.

Sin embargo, es en la acción donde aprendemos de verdad: al completar algo que hicimos, al analizar, al equivocarnos, al resolver con perseverancia. Así se construye una profesional. Así se desarrolla una persona.

Escuchar para educar.

La comunicación sigue siendo la mejor herramienta para conocer a alguien. Hablar, escuchar, compartir dudas, expectativas, sueños, ilusiones… todo eso forma parte del desarrollo educativo. Pero no puede surgir si durante seis u ocho horas al día solo escuchas al profesorado hablar. Así no puedes adaptar una clase. Así no puedes crear una educación activa.

joven jugando con piezas de construcción

ES_FundedbytheEU_RGB_Monochrome
Logo-PRTR-tres-lineas
Alba de Alba
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.