
La Casa de Paco Roca es un cómic sobre una familia que hereda la casa de sus padres después de su fallecimiento. Los hermanos vuelven al hogar de su infancia para recoger, arreglar y vender lo que un día fue su hogar. Mientras recorren sus habitaciones, se despiertan recuerdos, aparecen viejas heridas y afloran sentimientos que muchas veces arrastramos toda la vida.

El lugar donde se desarrollan los acontecimientos de esta nostálgica historia está llena de recuerdos. Fue el hogar de nuestros protagonistas. Su olor, luz, tacto y objetos les transportan a un recuerdo. A aquel hogar.
Empatizo mucho con los sentimientos que ese espacio despierta en los protagonistas a medida que recorren cada rincón. Desde que he nacido siempre he vivido en la misma casa que dejé en la edad adulta. Años de recuerdos, de emociones que no puedes empaquetar una caja y llévate contigo quedan allí para siempre. Cuando dejas la casa, todo eso queda allí.
Cuando te mudas de un lugar donde has nacido, crecido y vivido tantos años cambias de casa y muere un hogar. Crearás otros nuevos pero ese no volverá.

Imagen: Viñetas de la novela gráfica La Casa.
Paco Roca tiene una forma gráfica muy peculiar de contar sus historias: un punto de vista fijo con personajes que entran y salen de plano durante la escena. Como si el lector estuviese viendo los acontecimientos desde una ventana como seres invisibles observando todo lo que ocurre sin que los personajes se percatasen. Así de cerca estamos.
Pese a lo estático que podría parecer la escena al mantener el mismo punto de vista fijo durante varias viñetas, no echas en falta movimiento ni cambios de planos. El dinamismo se percibe a través de la narración de los diálogos de los protagonistas y las acciones que van sucediendo dentro del plano.

El otro apartado que me encantó es el color. El recuerdo del pasado es cálido, cercano, añorable y lleno de vida. Es el color del cariño. En contraposición con el presente con colores fríos y grises. El color de la ausencia de emoción. Los diferentes matices te ayudan a sentir el pasado como un tiempo lleno de vida y que ahora se percibe lleno de pesar. Conforme desempolvan objetos y espacios, los personajes van a su vez aclarando recuerdos y sentimientos que pesan sobre ellos.

En cuanto soporte del cómic en formato horizontal es tan llamativo como apropiado. No es habitual ver una novela gráfica de dimensiones apaisadas. Condiciona la composición interior de las viñetas con una disposición más larga que alta. El formato apaisado recuerda a los álbumes antiguos de fotos y transmite mucha quietud. El pasar del tiempo con cada página.

Esta obra despierta recuerdos de mi pasado en mi hogar, identificándome con el viaje que los personajes de Paco Roca se ven obligados a hacer al entrar en su casa. Un comic que me llena de morriña y que al igual que los protagonistas, con cada página que paso, un recuerdo de mi propio hogar inunda mi presente. Sin duda, de mis historias favoritas.
